La musicoterapia no considera que la música por sí misma pueda curar, pero sí favorece el desarrollo comunicativo, afectivo-emocional, sensorial, social y motriz de sus destinatarios.

Va dirigida, sobre todo, a niños o adultos con distintas patologías y/o trastornos, diagnosticados anteriormente por un médico, como:

  • Déficit de atención, hiperactividad, impulsividad.

  • Trastornos del espectro autista.

  • Discapacidad intelectual, física o sensorial.

  • Dificultades en el habla.

  • Problemas de socialización o baja autoestima.

  • Daño cerebral adquirido.

  • Síndrome de neglect.

  • Rehabilitación física, cognitiva, comunicativa.

  • Enfermedades degenerativas.

Las sesiones de musicoterapia serán individuales, con una sesión a la semana y con una duración de 30 ó 45 minutos dependiendo del usuario.